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EDUCACIÓN E INNOVACIÓN

Lic. Adriana Reséndiz Martínez[1]

wichismom@hotmail.com

 

El ser humano, que es considerado un ser racional y social, no puede aislarse del contexto, está inmerso en él y aprende a darle sentido a su vida, generando diferentes estilos de vivir de acuerdo a la sociedad donde se desenvuelve.  De esta manera se forma la cultura.

 

            Como dice Bolívar Echeverría, desde la dimensión cultural, antes de realizar un proyecto, el ser humano trata de valorar todas las áreas de trabajo y los medios por lo cual se hace hincapié en ¿cómo hacer? y ¿con qué hacer?  Busca sin duda, como resultado, un producto eficaz.  De aquí que el ser humano justifique lo que produce al generar técnicas utilitarias. “La realidad cultural da muestras de pertenecer orgánicamente, en interioridad, a la vida práctica y pragmática de todos los días incluso allí donde su exclusión pareciera ser requerida por higiene funcional de los procesos modernos de producción y consumo.” (Echeverría, 2001: 21)

 

            El hombre dentro de sus múltiples y extensas facetas busca evolucionar y transformar su propia cultura; se proyecta más en el desarrollo económico, lo que conlleva a creer que existen vacíos culturales que son puramente mecanicistas y sin sentido.

 

El hombre dentro de sus múltiples y extensas facetas busca evolucionar y transformar su propia cultura.

            La cultura se va modificando día a día: este proceso se va reflejando en el quehacer del hombre y solo él será capaz de modificarlo, de acuerdo a sus necesidades o a las de su entorno. De esta manera, es difícil entender lo que nuestra cultura propicia en el ser humano, en nuestra sociedad y en la educación.

 

            Es la identidad la que permite que seamos esos animales políticos capaces de comunicarnos, humanizarnos, transformarnos y de ser libres.  El lenguaje favorece comunicar nuestros pensamientos, sentimientos, deseos y dar un significado a lo que quizás para otros resulte insignificante.

 

            En las sociedades existen diferentes manifestaciones culturales que  hacen que sus miembros sean distintos a los de otras sociedades. Por ejemplo el juego, la percepción de los objetos, fiestas y el arte, todo lo que se produce culturalmente, crea una identidad cultural que se transmitirá de generación en generación, conservando el lugar donde vivimos, lo que hacemos o deseamos hacer y por ende a nosotros mismos. En ese proceso, la educación juega un papel importantísimo.  Como dice Emilio Durkheim,  “La educación es la influencia que ejercen las generaciones de adultos sobre aquellos que todavía no están preparados para la vida social. Su objeto es estimular y desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que son exigidos tanto por la sociedad política en conjunto, como por el medio particular para el que el niño está destinado específicamente…” (Lundgren, 1997: 17)

 

            La educación es, entonces, esa influencia que se genera de los más experimentados sobre aquellos que no lo están, para una vida social activa donde el objetivo principal es estimular y desarrollar el estado físico, intelectual, psicológico y moral de los estudiantes.  Y la escuela es un factor de transformación de las sociedades, una de las instancias donde se estimula y desarrollan esos estados. 

 

          En efecto, “La escuela tiene como misión fundamental contribuir a la mejora de la sociedad, a través de la formación de ciudadanos críticos, responsables y honrados” (Santos Guerra, 2001: 11). Así, las escuelas están socialmente diseñadas para auxiliar en la formación de alumnos que además de obtener conocimientos generales y específicos dependiendo de las especialidades, desarrollen otras habilidades.  Sin embargo, la escuela deja del lado el formar sujetos críticos y reflexivos, interesados por investigar y cuestionarse lo que se aprende.  Hasta la fecha, la operación del currículo se torna tradicionalista y no cubre las necesidades de los contextos sociales.

 

Dentro del ámbito escolar el curriculum es considerado como el plan detallado del año de trabajo.  Pero no se trata de un simple documento, sino que va más allá, pues es el encargado de seleccionar los contenidos y organizar conocimientos.  Incluye, además, un conjunto de principios sobre cómo debe seleccionarse y transformarse el conocimiento para que éste a su vez propicie nuevos aprendizajes en el alumno. Otro fin es apoyar el desempeño docente para que a través de su práctica y utilizando su experiencia, el maestro sea capaz de generar en el alumno un pensamiento flexible, creativo e innovador. Y para que sea capaz de innovar, de observar las adecuaciones curriculares que permitan que el alumno aprenda de la mejor manera. Asimismo es necesario que el docente conozca cada uno de sus alumnos para determinar cuáles son las dificultades y generar estrategias de aprendizaje adecuadas a ellos.

 

          Pero un maestro innovador tiene que ser un maestro estudioso que investigue y visualice la importancia de su actualización constante para estar en la vanguardia y enfrentar las dificultades de cada día. Así, “La conceptualización de los problemas educativos en términos de psicología, deberían ser elaborados de nuevo para determinar con precisión las consecuencias de este naciente vínculo entre la política educativa e investigación.” (Lundgren, 1997: 89)

 

          El papel del docente en la operación de currículo también es reconocido por Porlán y Rivero quienes sostienen que “Los profesores son agentes imprescindibles  para mantener o modificar las pautas básicas del modelo tradicional de enseñanza en la escuela obligatoria e ignorar o abordar los problemas que dicho modelo genera.” (Porlán & Rivero, 1998: 9)

 

            Por medio del curriculum el docente debe propiciar que un alumno desarrolle habilidades para resolver creativamente los problemas que se presentan en el contexto escolar y una actitud autocrítica que le permita ver sus errores, sus limitaciones para, de esta manera, analizar con precisión lo que puede suceder generando la conciencia, apertura al cambio y sencillez para asumir la realidad.  Pero en la operación del curriculum el docente va a constatar que en  los procesos de enseñaza-aprendizaje se presentan dificultades que limitan los desarrollos; que la rutina genera una práctica mecanizada y sin sentido que hace que el estudiante preste mayor atención a otras cosas, dejando de lado la esencia del proceso de enseñanza; que el docente favorece la monotonía, no logra sus objetivos, puede perder la atención y el interés de su alumno lo que dará como resultado tiempo perdido, en pocas palabras una pérdida de oportunidad para aprender.

 

            Otra de las problemáticas que limitan la capacidad de innovación docente es la burocracia que desmotiva al maestro en la búsqueda del cambio que lo lleve a integrar adaptaciones a su práctica educativa: los trámites engorrosos provocan que el docente se detenga ante tal situación.

 

Hay otro factor negativo para emprender la innovación: la falta de trabajo en equipo de los docentes provoca desorganización y desestructuración lo que se verá reflejado en el desempeño escolar pues ¿cómo buscamos que los alumnos trabajen en equipo si nosotros los docentes no lo podemos aplicar?

 

Otro elemento adverso a la innovación proviene de las propias organizaciones educativas las cuales quieren controlar la práctica del docente quien a su vez pierde autoridad y autonomía lo que lo lleva a reproducir patrones establecidos. Este conjunto de elementos provocan una falta de motivación docente. 

 

Por otra parte, en el  libro La escuela que aprende se plantea que si el profesorado, “…no está motivado no se entregarán en cuerpo y alma a la profesión…” (Santos Guerra, 2001:79).  Muchos docentes tienen que buscar un doble turno u otra forma de ingresar económicamente para sus familias, dando como resultado un bajo rendimiento en su práctica educativa.

 

            Por diferentes factores, las entidades educativas se han considerado en crisis durante mucho tiempo y de algún modo han salido adelante. La UNESCO considera que existen cuatro pilares dentro de la educación: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a convivir, lo cual muchas veces no es tomado en la práctica educativa para reflexionar sobre su papel.  Esto significa que para que haya innovación educativa en las escuelas se deben realizar intervenciones, tomar decisiones y generar procesos con cierto grado de intencionalidad que modifiquen actitudes, ideas, culturas, contenidos, modelos, prácticas pedagógicas y, ¿por qué no?, el sistema mismo.

 

Uno de los requisitos para que se propicie la innovación educativa, es tener docentes dispuestos al cambio; docentes críticos, curiosos, analíticos y reflexivos…

            Uno de los requisitos para que se propicie la innovación educativa, es tener docentes dispuestos al cambio; docentes críticos, curiosos, analíticos y reflexivos trabajando en  un ambiente de bienestar y confianza donde se creen oportunidades para que el docente sea capaz de evaluar y autoevaluarse para determinar las necesidades de sí mismo o del entorno escolar y actuar ante tal situación.  Docentes acostumbrados a que los cambios a los cuales se enfrentan sean parte de su vida en el aula.

           

            Pero dentro del aula los maestros suelen apoyarse en diferentes recursos y materiales que lejos de ser innovadores son herramientas tradicionales que no favorecen en el alumno una crítica reflexiva.  Tal es el caso del libro de texto. 

 

…el libro de texto es el recurso más utilizado de todos los tiempos y en todos los paises, … el libro de texto cuando se utiliza como recurso único o dominante, es el que señala y controla qué hay que enseñar – contenidos a priorizar y memorizar -; cómo hay que enseñar – ejercicios y actividades -; de qué modo hay que organizar y secuenciar temporalmente el conocimiento escolar; y con qué criterios evaluar. (Carbonell Sebarroja, 2006: 76)

 

          En efecto, los libros son utilizados como un recurso único; el docente tiene tal confianza en él que en ocasiones el libro controla la enseñanza.  Estos textos están basados en modelos tradicionales que limitan al pensador crítico o reflexivo que llevamos dentro o que deberíamos llevar dentro.  Los conocimientos que se adquieren a través de ellos se actualizan en determinado tiempo y pueden generar libros y maestros obsoletos que no responden a las necesidades escolares, a las demandas del estudiante y mucho menos al sistema educativo.

 

            En la actualidad la estructura familiar se ha modificado; han cambiado roles.  La escuela ha tomado un papel sumamente importante interviniendo y convirtiéndose en formadora.  Por ello, tanto la escuela como la familia deben unirse con un objetivo claro, buscando el desarrollo integral de cada uno de los estudiantes.  Esta situación es la que señala Fernández Enguita cuando dice que 

 

La crisis de la familia y la comunidad como instituciones custodias es también, en parte, su crisis como instituciones socializadoras. Y aquí confluyen otros procesos similares, como los que afectan el aprendizaje y la religión. En todos los casos, instituciones que antes compartían la socialización –la domesticación, el disciplinamiento y la moralización, para ser más exactos – de la infancia, ahora desaparecen, se repliegan, se inhiben o, simplemente, pierden eficacia a este respecto, haciendo que aumenten así, por simple exclusión, la necesidad y la carga relativas de la escuela.  (Fernández Enguita, 2001: 66)

 

            En síntesis, para que en los diferentes sistemas educativos se genere la innovación educativa se debe contar con una práctica docente a través de la cual se  enseñe, comunique, conduzca, organice, gestione y oriente, la producción de unos  conocimientos que son, como lo dice Bolivar Echeverría, lo que debe generar una transformación que deje huella en un contexto sociocultural.  Un conocimiento que, desde la postura del consumo, sea de utilidad y posea un valor de uso directo, trasformándose en algo necesario para los demás.

Un conocimiento que, desde la postura del consumo, sea de utilidad y posea un valor de uso directo, transformándose en algo necesario para los demás.

 

Es importante destacar que la educación se podría mejorar y generar proyectos más productivos e innovadores si el mismo sistema facilitara al docente los elementos necesarios para enfrentar su práctica, si lo motivara y si, además, procurara buscar que esté en continua preparación. Por parte del docente, hay que estar abierto a la crítica para mejorar y generar nuevas estrategias. En cuanto a la familia,  los padres deben involucrarse más con el proyecto educativo.

 

BIBLIOGRAFÍA

CARBONELL SEBARROJA, J. (2006). La aventura de innovar el cambio en la escuela. Madrid: Ediciones Morata.

 

ECHEVERRÍA, B. (2001). Definición de la cultura. México: Talleres de Impresiones Integradas del Sur, S.A. de C.V.

 

FERNÁNDEZ ENGUITA, M. (2001). Educar en tiempos inciertos. Madrid: Ediciones Morata.

 

LUNDGREN, U. P. (1997). Teorías del curriculum y escolarización. Madrid: Ediciones Morata.

 

PORLÁN, R., & RIVERO, A. (1998). El conocimiento de los profesores. Sevilla: Díada.

 

SANTOS GUERRA, M. Á. (2001). La escuela que aprende. Madrid: Ediciones Morata.

 

[1] Lic. en Psicología Educativa. Coordinadora del Depto. de Tutorías y docente de la Unidad 112 UPN, Celaya, Guanajuato.