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ENSAYO 2. IMPLICACIONES ACADÉMICAS EN EL AULA AL ASUMIR EL DERECHO A LA EDUCACIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA DE EQUIDAD E INCLUSIÓN EDUCATIVA

Carlos Navarro Reyna UPN 112 Celaya[1]

car.nar@hotmail.com

 

PRESENTACIÓN

Hoy en día la exclusión educativa y la desigualdad social son fenómenos que se manifiestan crecientemente en el mundo globalizado, tanto en los países altamente desarrollados como en los países en desarrollo, producto de fenómenos como las migraciones, la desintegración familiar y el rompimiento del tejido y las solidaridades sociales que, aunados a la falta de acceso de millones de personas al desarrollo tecnológico y a la sociedad de la información, han propiciado el ensanchamiento de la brecha de desigualdades. En este contexto no solo la pobreza alimentaria se convierte en un factor de exclusión de amplios sectores de la población a los bienes y servicios básicos, sino también la falta de acceso a dispositivos, medios y redes virtuales condenan  a millones de seres a quedar fuera de esta sociedad del conocimiento (Tedesco, 2004).

 

          En este sentido ¿por qué debatir sobre la inclusión educativa? Primero porque la educación es un precepto fundamental de los derechos humanos y por la necesidad de elevar los niveles de bienestar y de escolaridad de las presentes y futuras generaciones para lograr romper el circuito de reproducción de la marginación y la desigualdad social, elementos muy presentes en la realidad guanajuatense, donde en 2014, el 46.6 % del total de la población en el Estado, esto es 2, 283.300 personas viven en situación de pobreza (CONEVAL, 2015).

 

DISCUSIÓN

Debatir sobre la inclusión educativa conlleva a combatir la exclusión social en la que viven millones de personas en México y en particular en Guanajuato,  donde casi la mitad de su población vive en la pobreza, situación que tiende a agravarse ante la falta de acceso a espacios educativos y los elevados índices de analfabetas (7% de la población) y con una escolaridad de 8.0 grados menor a la media nacional (SEP, 2015), factores que explican, en parte, la reproducción de tendencias precaristas que los dejan fuera del desarrollo económico y de la sociedad del conocimiento, condenados a vivir por debajo de los niveles de dignidad e igualdad a los que todo ser humano tiene derecho.

 

 

La inexistencia de una educación incluyente es un factor de reproducción del círculo vicioso de la pobreza.

         La inexistencia de una educación incluyente es un factor de reproducción del círculo vicioso de la pobreza, dados los escasos niveles de escolaridad que propician trabajos poco calificados, los cuales ofrecen bajos niveles salariales que son insuficientes para tener acceso a los niveles básicos de bienestar, aumentando la brecha de la desigualdad social ya que, hoy en día, los niveles de crecimiento económico en la sociedad del conocimiento requieren de elevar los niveles de competitividad y eficiencia lo que supone un aumento del valor agregado de los bienes y servicios. De allí que el acceso a empleos más productivos y mejor remunerados exige cada vez de más años de estudios, los cuales se concentran en los estratos socio-económicos más altos, excluyendo a millones de personas  con baja escolaridad de los beneficios del desarrollo.

 

 

        Tradicionalmente, desde la corriente funcionalista, se ha concebido a la escuela como un factor de movilidad social.  Sin embargo, los escenarios actuales ponen en entredicho dicha hipótesis, pues se observan las desigualdades  en amplios sectores económicos y sociales. Si bien es cierto que la educación puede contribuir a la igualdad de oportunidades para que los jóvenes con educación puedan insertarse en el mercado social y laboral, también es necesario que exista un marco de mínima equidad social para lograr la participación democrática de todas aquellas personas capaces de desarrollar las competencias necesarias para actuar positivamente en los diferentes sectores de la vida social y productiva.

 

          Sobre lo anterior cabe preguntarse ¿qué tan validos es el supuesto de que a mayor escolaridad mayor productividad y por ende menor desigualdad?

 

DESARROLLO

 

La inclusión social implica necesariamente una mayor inclusión en la educación de todos los grupos sociales sin importar su condición económica, cultura, raza, color, capacidades individuales, la diversidad de aprendizajes, religión, sexo y edad,

El fenómeno de la desigualdad supone la existencia de amplios sectores sociales vulnerables, en el sentido de que no tienen acceso a los niveles de bienestar básico y a los beneficios que conlleva el uso de la ciencia y la tecnología. Por ello, cabe preguntarse si la marginación y la exclusión social que existen en México, pero en particular en el Estado de Guanajuato, no han sido, también, producto de políticas educativas excluyentes, que ofrecen a los sectores sociales menos favorecidos una educación muy elemental y de peor calidad que la ofrecida a sectores de ingresos medios o altos ubicados en las zonas urbanas. Esta deficiente educación, más que lograr niveles de inclusión social, ha venido reproduciendo las desigualdades y la marginación y exclusión social, propiciando formas de discriminación al interior de los sistemas educativos al limitar el acceso a amplios grupos sociales, principalmente de jóvenes, que no encuentran en su localidad, generalmente rural, espacios públicos para continuar sus estudios de nivel medio superior y superior, lo que los ha segregado y marginado generando con ello la reproducción de la pobreza, la vulnerabilidad social y cultural de quienes tienen por única culpa el ser pobres.

 

 

          Por ello el concepto de inclusión supone la incorporación de la sociedad en pleno al bienestar económico y al acceso a la ciencia y la tecnología. Pero la inclusión social implica necesariamente una mayor inclusión en la educación de todos los grupos sociales sin importar su condición económica, cultura, raza, color, capacidades individuales, la diversidad de aprendizajes, religión, sexo y edad,  es decir  supone pensar en un aula para todos donde se satisfagan las necesidades educativas sin distinción de ninguna clase.

 

          Una educación inclusiva  (Blanco, 2008) se concibe como aquella que no tiene mecanismos de selección ni discriminación de ningún tipo, cuyo  funcionamiento y propuesta pedagógica  se transforman para integrar la diversidad del alumnado favoreciendo así la cohesión social como uno de los fines más loables de la educación.  Bajo este contexto el aula inclusiva parte de una filosofía (Stainbeck, 2001) donde todos los alumnos pertenecen al grupo que valora y respeta la diversidad, que considera que la fuerza del proceso de enseñanza-aprendizaje recae en el grupo y que este debe ofrecer mayores oportunidades de aprendizaje a quienes presentan desigualdades cognitivas o motrices.

 

          La educación inclusiva se define (UNESCO, 2005) como un proceso que pretende dar respuesta a la diversidad de los estudiantes incrementando su presencia,  participación y logros, con objeto de reducir la exclusión en y desde la educación.  Este organismo señala que la inclusión implica el acceso a una educación de calidad sin ningún tipo de discriminación, ya sea dentro o fuera del sistema escolar, para lo cual se exige que los gobiernos realicen una transformación profunda de los sistemas educativos con el fin de que la educación sea para todos y no sólo para una mayoría. Por participación se entiende que los diseños curriculares  y las actividades educativas contemplen las necesidades de todos los estudiantes y que su opinión sea considerada en las decisiones que afectan sus vidas y el funcionamiento de la escuela; los logros suponen que todos los estudiantes adquieran, en la medida de sus posibilidades y capacidades, los aprendizajes esperados en el currículo escolar, los cuales se consideran necesarios para su desarrollo personal y social. 

 

          Para la UNESCO la verdadera inclusión va más allá del acceso, implica el máximo aprendizaje y desarrollo de las potencialidades de cada persona.  Al respecto, apunta una serie de medidas, que deben considerarse para lograr la inclusión para todos:

 

1ª  Atender las necesidades de todos los estudiantes (primera infancia, niños, adolescentes, jóvenes y adultos).

2ª  Abordar la diversidad de género, para que la educación y el aprendizaje se adapten a las necesidades, intereses y expectativas de niños, niñas, mujeres y hombres.

3ª  Combatir cualquier tipo de discriminación racial, étnica, económica, religiosa, sexual o cultural y los privilegios que inciden en el acceso y participación de ciertos individuos o grupos sociales.

4ª  Integrar y articular orgánicamente el aprendizaje a los diferentes niveles del sistema educativo desde la educación inicial  hasta la educación superior.

5ª  Integrar todas las formas, tipos y estilos de aprendizaje (informal, no formal  y formal, personalizado, auto-dirigido, abierto y educación a distancia), como los diferentes objetivos de aprendizaje (general, artístico, humanista, técnico y vocacional).

 

          Por encima de cualquier forma de exclusión o discriminación la educación debe ser consagrada como un derecho humano fundamental, porque gracias a ella nos re-significamos como personas y desarrollamos nuestras potencialidades. La educación inclusiva es sobre todo un acto de justicia e igualdad social que nos permite aprender a ser y a convivir en comunidad e implica el pluralismo, la tolerancia, el entendimiento mutuo y la participación en democracia. La educación inclusiva supone mirar a la escuela como un espacio de respeto a la diversidad donde no existen seres homogéneos, pues cada estudiante presenta capacidades, intereses, motivaciones y experiencias personales únicas. Por ello la educación inclusiva supone un nuevo sentido ético de todos quienes participan en la tarea educativa, que exige transformar actitudes, valores y creencias sobre el acto de educar para convertir la escuela en un espacio al que todos pertenecen, donde todos son aceptados y apoyados por todos los miembros de la comunidad escolar sin distinción de ninguna especie, pues incluir significa ser parte de algo, a diferencia del antónimo excluir, que se refiere a dejar fuera, expulsar o apartar a alguien.

 

CONCLUSIÓN

El derecho a la educación es un derecho humano fundamental, por lo que es una obligación de todos los poderes políticos preservarla y de los actores educativos practicarla, respetando la diversidad y propiciando esquemas de inclusión en la escuela.

 

          La diversidad es una condición inherente al ser humano, se sustenta en la existencia de diferencias individuales que, en el proceso educativo, se manifiestan al momento de aprender. En ese proceso encontramos que los estudiantes pueden presentar diversidad de ideas, experiencias y conocimientos previos, producto de la diversidad de estilos de aprendizaje, niveles cognitivos, formas de pensar, de comunicarse y de interactuar, así como de trabajar de manera individual o colaborativa.

 

          La exclusión educativa es uno de los síntomas de la desigualdad social.  En Guanajuato se presentan indicadores alarmantes, que sitúan al Estado por encima de la media nacional en pobreza, analfabetismo y con un bajo nivel de escolaridad, factores que favorecen la reproducción de los círculos de la marginación social y de exclusión educativa.

 

          El término inclusión educativa suele tener diferentes connotaciones según el lugar.  En algunos casos se asocia con el contexto de los estudiantes que viven en condiciones de marginación o de pobreza, aunque de manera común  se lo relaciona con el acceso a la escuela regular de alumnos con capacidades educativas especiales.

 

 

La inclusión educativa supone un cambio de cultura de todos los actores para respetar y atender  la diversidad y diferencia entre los educandos.

          La educación inclusiva requiere de una serie de  reformas del sistema escolar  que incluyen la transformación de las políticas públicas en materia educativa, la adecuación de los diseños curriculares,  los modelos de formación docente, los ambientes y contenidos de aprendizaje, los métodos, recursos y procesos de evaluación, entre otras adecuaciones. Pero sobretodo, supone un cambio de cultura de todos los actores para respetar y atender  la diversidad y diferencia entre los educandos.

 

BIBLIOGRAFÍA

BLANCO, R. (2006). La Educación inclusiva: el camino hacia el futuro, Documento preparado por Rosa Blanco Guijarro, Directora interina de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe. www.ibe.unesco.org/.../user.../CONFINTED_48_Inf_2__Spanish. (Recuperado el 24 de febrero de 2016).

 

BLANCO, R. (2005). “Los docentes y el desarrollo de escuelas inclusivas” en Revista PRELAC (UNESCO-OREALC, Santiago de Chile) nº 1, julio de 2005, pp. 174-178.

 

BLANCO, R. (1999).  “Hacia una escuela para todos y con todos.” Boletín Proyecto Principal de Educación en América Latina y el Caribe, 48, pp 55 -72. UNESCO/OREALC. www.redalyc.org/articulo.oa?id=55140302 (Recuperado el 24 de febrero de 2016).

 

CONEVAL (2015). Indicadores de la pobreza 2014 Guanajuato, Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social, México.

 

ECHEITA, G. (2006). Educación para la Inclusión o Educación sin Exclusiones. Madrid, Narcea www.rinace.net/arts/vol4num3/recen1.html (Recuperado el 24 de febrero de 2016).

 

SEP (2015) Indicadores educativos de Guanajuato, www.snie.sep.gob.mx/descargas/ indicadores/serie.../Gto_Indicador.pdf (Recuperado el 26 de febrero de 2016).

 

STAINBACK, S. W. (2001). Aulas inclusivas. Un nuevo modo de enfocar y vivir el currículo. Madrid: Narcea.

 

TEDESCO, J.C. (2004). “Igualdad de oportunidades y política educativa”, en Políticas Educativas y Equidad. Reflexiones del Seminario Internacional, pp. 59-68. Fundación Ford, Universidad Padre Hurtado, UNICEF y UNESCO. Santiago de Chile.

 

UNESCO (1996). La Educación Encierra un Tesoro. Informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors, París.

 

[1] Maestro en Investigación Educativa y Comercio Exterior. Coordinación de Posgrados y docente de Universidad Pedagógica Nacional Unidad 112.  Celaya, Guanajuato.